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Entra un cliente con el móvil en la mano y una foto en la pantalla. Cortijo a las afueras de Albox, cocina de las de toda la vida y una vitrocerámica de hace veinte años que ya solo enciende dos fuegos de cuatro. Ha pasado por delante del escaparate, ha visto una inducción con esos cuadritos que se iluminan y viene decidido. "Esa, la de los cuadritos. Me la llevo."
Y ahí, antes de cobrarle nada, toca sentarlo un momento. Porque hay dos preguntas que deciden si esa inducción va a ser un acierto o un disgusto, y ninguna de las dos sale en el folleto. La primera: cuánta luz tiene contratada en ese cortijo. La segunda: si un imán se le pega a las cazuelas que ya tiene en casa. De esas dos respuestas depende todo lo demás. Hemos visto la cara a mucha gente que se llevó la placa bonita y volvió a las dos semanas porque le saltaban los plomos cada vez que ponía el puchero y la sartén a la vez.
Así que vamos a hacer lo que hacemos en el mostrador desde 1923: contarte la verdad, con números, sin venderte por vender. Si al final la vitrocerámica es lo tuyo, te lo diremos igual de claro.
La diferencia de fondo entre las dos tecnologías no es un detalle para presumir en la sobremesa: explica el consumo, la seguridad, el menaje y hasta la instalación. Merece la pena entenderla antes de mirar precios.
Una placa de inducción no calienta la superficie. Genera un campo electromagnético que induce una corriente en la base del recipiente, y es esa base la que se calienta sola. El cristal solo se pone caliente por el calor que le devuelve la cazuela. Quita la olla y ahí no queda calor que valga.
Una vitrocerámica funciona al revés, más parecido a lo de siempre: debajo del cristal hay una resistencia (radiante o halógena) que se pone al rojo, calienta el vidrio y este le pasa el calor a la cazuela por contacto. Más sencilla, más barata de fabricar, pero también más lenta y con un buen rato de calor residual pegado al cristal después de apagar.
Con esto en la cabeza ya se entienden las dos grandes pegas de la inducción en una casa vieja del Almanzora: tira mucha potencia de golpe (problema de instalación) y solo funciona con menaje magnético (problema de cazuelas). Vamos con las dos, que son los dos sustos de verdad.
Esta es la parte que casi nadie te cuenta y la que más disgustos da en cortijos y casas antiguas. ¿Por qué salta el ICP o el diferencial al encender una inducción? Porque una placa de inducción pide mucha potencia en muy poco tiempo, y si tu casa tiene poca potencia contratada, en cuanto pones dos zonas a tope te plantas por encima de lo que tienes contratado y salta.
El ICP (Interruptor de Control de Potencia) es, dicho en llano, el guardia que vigila que no gastes más luz de la que has contratado con la compañía. Si te pasas, corta. En muchos cortijos del Valle del Almanzora hay 3,45 kW contratados, a veces menos, porque nunca hizo falta más. Ahora coge una inducción moderna: con dos zonas grandes al máximo te puede pedir del orden de 3.500 o 4.000 W ella sola. Suma el frigorífico, el termo y la tele, y ya has volado el ICP.
La vitrocerámica también consume, ojo, pero más repartido y de forma más progresiva, así que da menos sustos de este tipo en instalaciones justas. La inducción es más glotona en el arranque, y ese pico es el que dispara el limitador.
Antes de comprar nada, mira tu factura de la luz y busca los kW contratados. Es el número que decide si puedes enchufar una inducción sin obra o no.
Una inducción no se enchufa a cualquier sitio como quien conecta una lámpara. Necesita instalación propia, y estos son los datos duros que le tienes que pedir a tu electricista:
En una casa de obra nueva esto suele estar previsto. En un cortijo con instalación antigua, muchas veces no, y entonces la placa "barata" empieza a tener un coste oculto: la obra de tirar una línea nueva desde el cuadro. Es un dato a tener en cuenta antes de decidir, no después.
Aquí viene la buena noticia. Casi todas las inducciones de hoy, incluso las de entrada, traen una función de gestión o limitación de potencia. En el menú de la placa le dices "no pases de tantos vatios en total" y ella se autolimita: reparte la potencia entre las zonas para no superar ese tope. Así, aunque enciendas las cuatro zonas, no te dispara el ICP con la potencia que tienes contratada.
La contrapartida es que, si topas la placa muy bajo, tardará un poco más en calentar cuando uses varias zonas a la vez. Pero para muchas casas del Almanzora con poca potencia contratada, es justo lo que evita tener que subir la tarifa o meterse en obra. Que quien te la instale te enseñe a configurar esto: son cinco minutos y te ahorra el susto.
Segundo susto, y este lo compruebas tú mismo sin gastar un euro. La inducción exige menaje ferromagnético: si la base de la cazuela no es magnética, la placa ni la reconoce. No calienta y punto.
La prueba es de andar por casa: coge un imán de los de la nevera y pégalo al fondo de tus cazuelas y sartenes. Si el imán se queda pegado con fuerza, esa base sirve para inducción. Si se cae o apenas se sujeta, esa pieza no te va a funcionar y toca comprar menaje nuevo.
Esto es un coste oculto que mucha gente no cuenta. Renovar la batería de cocina entera (ollas, sartenes, cazos) puede sumar un buen pellizco, y si tenías un juego bueno de acero o aluminio sin base magnética, lo tienes que jubilar. La vitrocerámica, en cambio, admite casi cualquier menaje de fondo plano: el que ya tienes te vale seguro. Para quien viene con una cocina montada de toda la vida, este detalle a veces inclina la balanza más que el ahorro de luz.
Vamos a los números, que es lo que de verdad importa cuando echas cuentas. La inducción es más eficiente que la vitrocerámica porque calienta directamente el recipiente y desperdicia mucho menos calor por el camino.
Para saber si a ti te compensa, no hace falta ser ingeniero. Hazlo así:
Somos honestos con esto: si cocinas poco, el ahorro de luz no paga el cambio. A inducción se cambia por rapidez, seguridad y limpieza, no solo por la factura. Que nadie te la venda como si se pagara sola en dos telediarios, porque no es verdad para todo el mundo.
Aquí está la parte que no te va a decir un anuncio. No siempre gana la inducción. Depende de tu casa, tu cocina y tu bolsillo.
La vitrocerámica es la elección más sensata si:
La inducción gana si:
| Criterio | Inducción | Vitrocerámica |
|---|---|---|
| Cómo calienta | Campo electromagnético: calienta solo el recipiente | Resistencia bajo el cristal: calor por contacto |
| Eficiencia / consumo | Más eficiente (~0,14-0,28 kWh/h) | Menos eficiente (~0,25-0,45 kWh/h) |
| Seguridad / calor residual | Superficie apenas se calienta | Retiene calor, zona caliente un buen rato |
| Menaje | Solo ferromagnético (prueba del imán) | Casi cualquier fondo plano |
| Instalación eléctrica | Línea propia, 6 mm2, magneto 25/32 A | Menos exigente |
| Precio orientativo | Un pelín más cara, sube con funciones | Gama de entrada más económica |
Si quieres ver modelos de las dos tecnologías con calma, tienes toda la gama de encimeras, hornos y microondas en nuestra colección de cocción, y ahí comparas de un vistazo lo que te encaja.
Somos una tienda familiar de Albox que abrió en 1923 y va ya por la cuarta generación, ahora con Antonio Martínez Rosado al frente. Cien años de mostrador dan para haber visto de todo, incluidas muchas cocinas del Almanzora por dentro. Por eso te contamos lo de la potencia contratada y lo del imán antes de cobrarte, y no después.
Las placas y encimeras son gama blanca, y eso tiene una consecuencia que conviene dejar clara: la venta, el reparto y la instalación los hacemos solo en el Valle del Almanzora, el Levante Almeriense y Los Vélez, con furgón propio. No mandamos una placa a la otra punta de España; para la encimera trabajamos nuestra zona, que es donde podemos ir, montarla bien y responder si algo falla. El resto del catálogo de electrodomésticos lo tienes también en tienda y web.
Trabajamos marcas reales y de fiar: Infiniton (fabricante español), Beko, Bosch, Benavent y Samsung. Si buscas una inducción de entrada, para una cocina pequeña o una segunda residencia, un ejemplo claro es la Infiniton Placa de Inducción 2 Zonas 30 cm IND-230N; y si te gusta apoyar fabricación nacional, echa un ojo a la colección Infiniton. Ya que renuevas la placa, es buen momento para mirar también la campana de extracción, que suele ir de la mano.
Todo lo que vendemos lleva la garantía legal de 3 años. Si necesitas repartir el pago, tienes Klarna en el checkout para compras generales y financiación con Santander Consumer para electrodomésticos, que se tramita en la tienda de Albox con cita previa. Y si algo no encaja, dispones de 14 días para la devolución según nuestra política de devoluciones. Para lo que sea, nos tienes en el WhatsApp 625 325 295: cuéntanos cómo es tu cocina y te decimos de verdad qué te conviene.
Porque la inducción pide mucha potencia de golpe; en casas con poca potencia contratada, al usar varias zonas a tope se supera lo que tienes contratado y salta el limitador. La solución es una línea propia con magnetotérmico dedicado y, sobre todo, activar la función de gestión de potencia de la placa para toparla por debajo de tu potencia contratada.
Pega un imán al fondo de la cazuela: si se queda pegado con fuerza, la base es ferromagnética y sirve para inducción. Si el imán se cae o apenas se sujeta, esa pieza no funcionará y tendrás que comprar menaje nuevo.
Del orden de 50 a 100 euros al año según cuanto cocines. La inducción es entre un 20 y un 40% más eficiente: consume aproximadamente 0,14-0,28 kWh por hora de cocción frente a los 0,25-0,45 kWh de la vitrocerámica.
Una línea propia con cable de sección generosa (del orden de 6 mm2), un magnetotérmico dedicado (en torno a 25 A para placas de hasta unos 5.700 W; 32 A si llega a unos 7.400 W) y su propio diferencial. En casas antiguas suele hacer falta tirar esa línea nueva desde el cuadro.
La superficie de la inducción apenas se calienta, solo por el calor residual que le devuelve el recipiente. La vitrocerámica retiene mucho calor y la zona queda caliente y roja un buen rato después de apagarla, lo que supone más riesgo de quemadura, sobre todo con niños en casa.
No. Las encimeras son gama blanca: la venta, el reparto y la instalación los hacemos solo en el Valle del Almanzora, el Levante Almeriense y Los Vélez, con furgón propio.
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