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À partir de 49,99 €
Casi todas las semanas entra alguien por la puerta de la tienda de Albox con una foto del hueco de la cocina en el móvil y la misma pregunta: «¿me cojo un combi normal o me voy a uno de esos americanos grandes?». Y casi siempre la conversación acaba en el mismo sitio: no es una cuestión de gusto, es una cuestión de centímetros, de cuánta gente come en casa y de cuánto estás dispuesto a pagar de luz cada año durante los próximos quince.
Un frigorífico se compra una vez cada doce o quince años. Es de las pocas compras de casa donde equivocarte se nota todos los días: la puerta que choca con la isla, el congelador que no traga la compra del mes, el ruido de fondo en un piso pequeño, el aparato que no pasa por la puerta del pasillo. Por eso merece la pena dedicarle veinte minutos antes de pagar.
En esta guía te contamos, sin adornos, en qué se diferencian de verdad un combi y un side by side, qué se compra con cada presupuesto y cómo decidir con el metro en la mano. Todos los modelos que citamos están en nuestro catálogo, con el precio que tienen hoy.
Antes de nada, aclaremos el vocabulario, porque en España lo mezclamos todo y en la tienda lo notamos: mucha gente dice «americano» a cualquier nevera grande, y no todos los grandes son iguales.
Ojo con las fichas de producto (las nuestras incluidas): en el sector se etiqueta como «frigorífico americano» tanto el side by side puro como el french door. Si el ancho ronda los 91 cm y ves cajones abajo, es un french door aunque ponga americano.
Este es el error que más veces nos toca arreglar. La gente elige por litros y por foto, y luego resulta que el aparato no entra o entra pero no se puede abrir. Coge el metro y apunta cuatro cosas:
Mucha gente descarta el side by side porque «es muy grande para mi cocina». En anchura sí, pero en apertura ocurre justo lo contrario: la puerta de un combi de 60 cm barre 60 cm hacia delante y se come el paso de un pasillo estrecho. Un side by side de 91 cm tiene dos puertas de unos 45 cm cada una, así que invade menos el pasillo al abrirse.
Traducido: si tienes cocina estrecha pero larga, el combi de 60 puede darte más problemas de los que crees. Si tienes cocina ancha con isla, el side by side te deja circular mejor. Mide el paso libre delante del hueco antes de decidir.
La regla que usamos en tienda, que no es científica pero acierta bastante: unos 100 litros para la primera persona y entre 50 y 60 litros por cada persona adicional. Una familia de cuatro se mueve bien entre 300 y 350 litros totales.
Un aviso honesto: si lo que necesitas es congelador (matanza, pescado a granel, cocinar por lotes), un side by side de 1.200 € es la forma más cara de resolverlo. Un combi de 400 € más un arcón de 250 € te da mucho más volumen de congelado por menos dinero. Lo desarrollamos en nuestra guía sobre congelador arcón o vertical.
Desde marzo de 2021 la etiqueta energética va de A a G, y la escala es dura: casi todos los frigoríficos que se venden hoy están entre D y F. Ver una E no significa que sea malo; significa que la escala se reajustó y dejó sitio libre arriba.
Lo importante, y esto casi nadie lo cuenta: la letra se calcula en relación al volumen del aparato. Dos frigoríficos con la misma letra pero distinto tamaño no gastan lo mismo. Un combi clase E de 300 litros y un side by side clase E de 600 litros llevan la misma letra y el segundo consume bastante más en euros.
Rangos que manejamos con las fichas técnicas delante:
La diferencia son unos 100-150 kWh al año. A un precio medio de la luz de 0,15-0,20 €/kWh (varía mucho según tarifa y tramo), hablamos de 15 a 30 € al año, o de 250-450 € a lo largo de la vida del aparato. No es una ruina, pero tampoco es cero: es más o menos lo que cuesta la diferencia entre dos gamas.
Nuestro consejo: no mires solo la letra. Busca en la ficha el dato de kWh/año y compáralo entre los modelos concretos que estás valorando. Si te comparan un combi con un side by side por la letra, te están comparando peras con manzanas.
Los hay de dos tipos. Con depósito interno, que rellenas a mano y no necesita fontanería. Y con toma de red, que hay que conectar a la red de agua, requiere una toma cerca y añade un punto más donde puede haber una fuga o una avería.
Nuestra experiencia después de muchos años de servicio técnico: el dispensador de hielo es lo que más se estropea de un frigorífico grande. Si lo vas a usar todos los días en verano, adelante. Si es «por si acaso», ahorra ese dinero y mételo en litros o en clase energética.
Otra decisión que pesa más que la marca:
En la placa de características aparecen las letras SN, N, ST o T. Indican el rango de temperatura ambiente en el que el aparato funciona como debe. Un frigorífico clase N está pensado para trabajar entre 16 y 32 °C.
Aquí, en el Valle del Almanzora, en agosto un lavadero o un garaje sin climatizar pasa de 38 °C sin despeinarse, y en enero un porche cerrado baja de 10. Si el frigorífico no va a estar en la cocina, busca clase climática ST o T (hasta 38 y 43 °C respectivamente). Es la causa número uno de «se me ha estropeado la nevera del lavadero» que nos llega cada verano.
Segundas residencias, apartamentos de alquiler, estudios, oficinas. El Artica AF1P86470EW compacto bajo encimera de 84 cm está en 149 € y es el que más se lleva la gente que alquila en la costa. El Infiniton FG-85D8WEH de 85 litros y doble puerta, en 229,99 €, resuelve un despacho o una casa de campo.
Esta es la horquilla donde compra la mayoría, y con razón: aquí ya tienes 185-200 cm de alto, No Frost y 250-310 litros. El VOK EVR-310NEW de 310 litros No Frost está en 369 € y el Benavent CBM20060EX de 200x60 cm en inox en 399,99 €. Si prefieres marca conocida, el Teka NFL345C de 188x60 ronda los 389 €.
Aquí entran el motor inverter (menos ruido, menos consumo, más vida útil) y los acabados de cristal o inox antihuellas. El Infiniton FGC-228BG de 200 cm con puerta de cristal negro está en 699 €. Si tu cocina es de mueble cerrado, el Infiniton FGC-BB178 integrable de 244 litros se queda en 565 €.
Es el escalón donde se pasa de 60 a 90 cm de ancho. El Hisense RF632N4AIC1 de 485 litros en inox está en 1.079 € y es la puerta de entrada más razonable de la categoría. El LG GSLC41PYPE de 638 litros sube a 1.329 € y compensa si de verdad vas a llenar esos litros.
Compresores más silenciosos, mejor reparto de humedad por zonas y acabados que aguantan mejor. El Samsung RS68A8522S9 de 609 litros en inox está en 1.889 €. A partir de ahí ya es cuestión de diseño y de cocina de proyecto.
Pareja en un piso de Albox, cocina de 2,20 m. Hueco de 62 cm entre muebles, pasillo estrecho. Aquí no hay debate: combi de 185x60, No Frost, alrededor de 370-400 €. Los litros sobran y el dinero que ahorras se nota más en la placa o en la campana.
Familia de cinco en Cantoria, cocina abierta al salón. Hueco de 95 cm libres, compra grande una vez a la semana, dos niños adolescentes. French door o side by side de 500-640 litros, entre 1.100 y 1.400 €. Merece la pena porque el volumen se usa de verdad y porque en cocina abierta las puertas estrechas molestan menos.
Cortijo en Oria con el frigorífico en el lavadero. Aquí lo determinante no es el tamaño, es la clase climática T y un compresor que aguante 40 °C ambiente en agosto. Combi sencillo, clase climática alta, y si hace falta congelado, un arcón aparte. Gastar 1.200 € en un side by side para ponerlo en un lavadero sin ventilar es tirar el dinero.
Somos una tienda familiar de Albox fundada en 1923. Antonio Martínez Rosado es la cuarta generación al frente. Llevamos décadas vendiendo y, sobre todo, entregando electrodomésticos en esta comarca, y eso condiciona cómo trabajamos:
Y lo que no hacemos: no tenemos el catálogo entero en el escaparate, y no siempre somos los más baratos frente a un outlet de internet. Lo que sí tenemos es a alguien que se sube a tu cocina con el metro y te dice si el aparato entra o no entra. Si quieres ir rápido, mándanos por WhatsApp al 625 325 295 una foto del hueco con las medidas apuntadas y te decimos qué te cabe.
Sí, pero menos de lo que la gente teme. La diferencia habitual son 100-150 kWh al año, entre 15 y 30 € según tu tarifa. El motivo principal no es la tecnología, es el volumen: hay que enfriar el doble de litros. Compara siempre el dato de kWh/año de la ficha, no la letra de la etiqueta, porque la letra se calcula en proporción al tamaño del aparato.
Como mínimo 2 cm a cada lado, 5 cm por detrás y 5-10 cm por arriba. Sin esa holgura el condensador no evacua bien el calor, el compresor trabaja más, sube el consumo y se acorta la vida del aparato. Es el fallo de instalación más común en cocinas de obra.
Un side by side mide entre 90 y 95 cm de ancho, más embalaje. Por una puerta de paso de 80 cm no entra sin desmontar la hoja, y a veces ni así. Antes de comprar, mide el ancho libre de todas las puertas, rellanos y giros del recorrido, no solo el hueco final. Es la comprobación que más disgustos evita.
Solo si lo vas a usar a diario. Es el componente que más averías nos genera en frigoríficos grandes, y los modelos con toma de red exigen una conexión de agua cerca del hueco. Si dudas, elige uno con depósito interno recargable a mano: te da agua fría sin fontanería ni riesgo de fuga.
Entre 300 y 360 litros totales, con 90-120 litros de congelador, cubren bien a una familia de cuatro que hace compra semanal. Si compras a diario, puedes bajar; si congelas mucho o vives lejos del supermercado, sube. Y si lo que te falta es congelador, sale más barato un combi más un arcón que un side by side.
No. Los frigoríficos, el resto de gama blanca y los televisores solo los vendemos en el Valle del Almanzora, el Levante Almeriense y Los Vélez, con entrega en nuestro propio furgón. Para juguetes y pequeño electrodoméstico sí enviamos a toda España, con envío gratuito a partir de 49,99 €.
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