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Llega mayo, empiezan a aparecer los 30 grados a media tarde y el teléfono de la tienda no para. La pregunta que más nos hacen en estas semanas es siempre la misma: «¿cuántas frigorías necesito para mi salón?». Y casi nunca tiene una respuesta de una sola línea, porque depende de cuántos metros cuadrados tengas, de la orientación de la habitación, del aislamiento de la vivienda y de cuánto se calienta de verdad la zona donde vives.
En el Valle del Almanzora, en el Levante almeriense y en Los Vélez no estamos hablando de un verano cualquiera: hay días de julio y agosto en los que se superan los 40 °C sin despeinarse. Si te quedas corto de potencia, el aparato va a sufrir, va a gastar más y nunca vas a llegar a la temperatura que pones en el mando. Si te pasas, tiras dinero en el ticket de compra y también en cada factura de la luz durante toda su vida útil.
En esta guía te explicamos, paso a paso y sin marketing inflado, cómo calcular las frigorías que necesitas según los metros cuadrados, qué factores corrigen ese número en una vivienda real del sur de España, qué diferencia hay entre un split, un portátil y un cassette, y qué marcas estamos vendiendo este 2026 con buenos resultados.
Una frigoría es la unidad que indica la capacidad de un aparato para extraer calor de una habitación. Técnicamente equivale a la energía necesaria para enfriar un kilo de agua un grado centígrado. En la práctica, cuanto más alta sea la cifra de frigorías de un equipo, más metros cuadrados podrá refrigerar de forma cómoda.
Existen otras dos unidades que conviene reconocer cuando estás comparando fichas técnicas:
No te fíes solo de la potencia eléctrica nominal del equipo (los vatios que consume), porque ese dato te dice lo que gasta, no lo que enfría. Mira siempre la columna de «capacidad frigorífica» o «potencia frigorífica nominal».
La regla práctica que llevamos años usando en mostrador, y que coincide con la que recomiendan fabricantes como Hitachi, Daikin o Baxi, es 100 frigorías por metro cuadrado para una vivienda con altura de techo estándar (2,5 a 2,7 metros) y aislamiento medio. Es un punto de partida, no una verdad absoluta, pero ayuda a no equivocarte de gama.
Esta tabla orientativa te servirá para hacer una primera lectura antes de afinar:
Si la habitación tiene altura especial (por encima de 2,8 m, típica en casas antiguas del centro de Albox o cortijos rehabilitados) conviene calcular por metros cúbicos: multiplica metros cuadrados por altura real y luego por 50. Una habitación de 25 m² con 3,2 m de techo no son 2.500 frigorías, son 25 × 3,2 × 50 = 4.000.
Aquí es donde la tabla de manual se queda corta. En el sureste peninsular hay que sumar correcciones por sol, aislamiento y uso. Estas son las que aplicamos en la tienda cuando un cliente nos pide presupuesto:
Ejemplo práctico. Un salón de 30 m² en Cantoria, fachada sur, ventanal grande, sin toldo, con cocina americana abierta: base 3.000 + 20 % por sol + 15 % por cocina = 3.500 a 3.800 frigorías reales. Aquí ya no nos vale un 1x1 estándar de 3.000; nos toca un 3.500 o directamente un 4.000.
La cifra de frigorías te dice cuánta potencia necesitas. El tipo de equipo te dice cómo vas a meter esa potencia en casa. Cada formato tiene sentido en un escenario distinto.
Es el formato clásico: unidad interior en pared y unidad exterior en fachada, balcón o tejado, conectadas por tubería de cobre y desagüe. Es el más eficiente, el más silencioso (entre 20 y 40 dB la unidad interior) y el que se amortiza antes en una casa que se va a habitar todo el año. Necesita instalación profesional con vacío en circuito y carga de gas. Es lo que recomendamos al 80 % de los clientes.
Es un único bloque con ruedas y un tubo flexible que saca el aire caliente por una ventana. Su ventaja es que no requiere obra ni instalador, y por eso lo vendemos a personas que viven de alquiler, que solo quieren refrescar la habitación tres semanas al año, o que tienen una comunidad de vecinos que no autoriza máquinas en fachada. La contrapartida: hace más ruido (50-60 dB), enfría menos por la misma cifra de frigorías porque pierde eficiencia por el tubo, y la habitación necesita estar bien sellada por la ventana donde sale el aire caliente.
Va escondido en un falso techo y deja solo una rejilla cuadrada decorativa que reparte el aire en cuatro direcciones. Es la mejor solución para locales, oficinas, restaurantes y salones diáfanos a partir de 40-50 m². En vivienda solo tiene sentido si vas a hacer obra y montar falso techo, porque si no se queda en algo testimonial.
Un multisplit es una única unidad exterior conectada a dos, tres o cuatro unidades interiores. Ahorra espacio en fachada y suele ser obligatorio en pisos con normativa estricta de comunidad. Los sistemas por conductos van empotrados en falso techo del pasillo y reparten aire a varias habitaciones a través de rejillas; son la opción premium para reformas integrales y obra nueva.
Desde 2013 la etiqueta energética de los aires acondicionados se mide con dos valores estacionales: SEER (eficiencia en refrigeración) y SCOP (eficiencia en calefacción si el equipo tiene bomba de calor). No te quedes solo con la letra A, A+, A++ o A+++: mira directamente la cifra.
La diferencia entre un equipo SEER 5,1 y uno SEER 8 en un salón que usas seis horas diarias en julio y agosto puede ser fácilmente de 120 a 220 € al año en la factura. Multiplica por los diez años largos que dura un aparato bien instalado y entiendes por qué casi siempre vale la pena estirarse a una etiqueta mejor.
Otro dato que mira poca gente y nosotros sí: el nivel sonoro de la unidad exterior. Si la vas a poner cerca de un dormitorio o de la ventana del vecino, mejor que sea inferior a 50 dB.
No vamos a fingir que todas las marcas son iguales. Estas son las que estamos moviendo bien en Híper Ocio para la temporada 2026, ordenadas por horquilla de precio:
Si no tienes claro qué gama te interesa, te aseguramos algo: la diferencia entre el equipo «más barato» y el equipo «correcto» suele estar en torno a 150 a 250 €. Repartidos en diez años de vida útil son 15-25 € al año. No es ahí donde se ahorra dinero en climatización; se ahorra eligiendo la potencia justa y manteniéndolo limpio.
Vamos al grano. Somos una tienda familiar de Albox fundada en 1923. Antonio Martínez Rosado lleva la cuarta generación al frente del negocio, y la tienda física sigue donde siempre, en Avenida 28 de Febrero, s/n. Vendemos aire acondicionado, electrodomésticos y juguetes, y de todo lo que vendemos sabemos lo que hay detrás porque lo instalamos nosotros o lo vemos volver al taller.
En aire acondicionado y electrodomésticos vendemos y entregamos solo en la zona del Valle del Almanzora, Levante almeriense y Los Vélez, con furgón propio. No hacemos envío nacional de aparatos grandes porque preferimos colocarte bien la máquina, no soltarte una caja en un portal. Si vives fuera de esta zona y nos compras un juguete o un electrodoméstico pequeño, sí enviamos a toda España con envío gratuito desde 49,99 €.
Sobre financiación: trabajamos con Aplazame, hasta 12 meses sin intereses (importe mínimo según condiciones del propio Aplazame). Tienes los detalles en /pages/financiacion. La política de devoluciones es de 14 días según se explica en /policies/refund-policy; no prometemos «devolución gratuita» porque no es del todo cierto y preferimos contártelo claro de entrada.
Si quieres que te ayudemos a calcular las frigorías que necesitas en tu caso, lo más rápido es escribirnos por WhatsApp al 625 325 295 con una foto de la habitación y los metros aproximados. Te decimos el equipo que pondríamos nosotros y cuánto te costaría con instalación incluida.
Como referencia, unas 2.000 frigorías. En el Valle del Almanzora con fachada sur o último piso conviene subir a 2.250-2.500 para no quedarse corto en pleno agosto.
Si la sala se va a usar muchas semanas al año y se puede instalar máquina exterior, siempre es mejor un split fijo: enfría más por la misma cifra de frigorías, consume menos y hace mucho menos ruido. El portátil es la solución correcta para alquileres, comunidades restrictivas o usos muy puntuales.
Un split básico de 3.000 frigorías con instalación estándar (hasta 3 metros de tubería, sin obra) se mueve entre 650 y 1.200 € en función de la marca y la etiqueta energética. En gama alta (Daikin, Mitsubishi A+++) puede subir a 1.400-1.800 € instalado.
En equipos modernos con tecnología inverter, dejarlo encendido a una temperatura razonable (25-26 °C) suele consumir menos que apagarlo y reencenderlo cada vez, porque el mayor consumo se produce en cada arranque para bajar la temperatura de golpe.
El IDAE y los fabricantes recomiendan 25-26 °C en verano. Cada grado por debajo aumenta el consumo entre un 7 y un 10 %. Poner 21 °C en julio es tirar dinero y no se enfría más rápido, solo se gasta más.
El servicio de venta e instalación de aire acondicionado y electrodomésticos grandes lo damos solo en el Valle del Almanzora, Levante almeriense y Los Vélez, con entrega y montaje en furgón propio. Fuera de esta zona no llegamos con estos productos.
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