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Domingo por la mañana en Albox. En muchas cocinas del Almanzora hay un puchero al fuego desde temprano, huele a laurel y alguien levanta la tapa cada media hora para ver si los garbanzos han ablandado. Tres horas de gas, la ventana empañada y el cocido que no llega hasta la una y media. Y a un metro, en el armario de abajo, una olla a presión guardada que haría ese mismo cocido en poco más de media hora. Pero no se saca. Porque da respeto, porque "silba y asusta", porque un día la de una vecina hizo un ruido raro.
La olla a presión es de los cacharros más útiles y peor entendidos de la cocina española. Cuece antes, gasta menos gas o luz y deja las legumbres tiernísimas, pero mucha gente la tiene arrinconada por miedo. Bien usada es de lo más seguro que hay en una cocina, y en cuanto le pillas los tiempos ya no vuelves atrás.
Aquí va la guía sin adornos: los tres tipos que la gente confunde al comprar, una tabla de tiempos que puedes imprimir y pegar en la puerta del armario, y las reglas de llenado y mantenimiento que casi nadie cuenta.
Antes de hablar de tiempos hay que aclarar de qué olla hablamos, porque no todas cuecen igual y aquí es donde la gente se lía en la tienda.
La de toda la vida: tornillo y asas, o una pesa metálica sobre la válvula que empieza a bailar y a silbar al coger presión. Trabaja a presión más baja (en torno a 0,5-0,7 bar), así que cuece algo más despacio que una rápida, pero es sencilla, robusta y dura décadas. Es la que corresponde a la mayoría de tablas de tiempos "clásicas" y la que más se ve en las cocinas de por aquí.
La versión moderna: cierre por tapa que gira, sin tornillos, y una válvula regulable con dos posiciones (normalmente 1 y 2). En la posición alta trabaja cerca de 1 bar (unos 118-120 ºC), y por eso los tiempos bajan respecto a la exprés. No silba: sube un pivote o un indicador de color. Es la que más se vende hoy.
Enchufas, eliges programa y ella regula presión y tiempo sola. Cómoda para quien no quiere estar pendiente del fuego, y suele hacer otras cosas (saltear, mantener caliente, yogur). A cambio es más cara, ocupa encimera y depende de la electrónica. Cuece a presión igual de bien, pero es otra filosofía: la olla de metal es para toda la vida; la eléctrica es un electrodoméstico más que un día falla.
Regla para no equivocarte: exprés = silba y va algo más lenta; rápida = pivote regulable y va más veloz; eléctrica = programas y cero vigilancia. Si dudas cuál tienes, mira la válvula: pesa que baila es exprés; selector de números es rápida.
Estos tiempos son orientativos y se cuentan desde que la olla coge presión (la pesa baila o el indicador sube), no desde que la pones al fuego. Están calculados para una olla rápida en posición 2 (presión alta); en una exprés clásica suma un 20-30 % más. Las legumbres van con remojo de la noche anterior, salvo las lentejas.
| Alimento | Tiempo a presión (olla rápida, pos. 2) | Notas |
|---|---|---|
| Garbanzos (en remojo) | 18-25 min | Para cocido, hacia 30 min con el resto de ingredientes |
| Lentejas (sin remojo) | 10-15 min | La pardina aguanta entera; la rubia se deshace antes |
| Alubias / judías blancas (en remojo) | 20-25 min | Añade un chorro de agua fría a mitad ("asustarlas") para que no se abran |
| Cocido completo | 25-35 min | Carne y garbanzos juntos; la verdura, aparte o al final |
| Carne guisada / ternera en trozos | 20-30 min | Morcillo y aguja quedan melosos |
| Pollo troceado | 10-15 min | El muslo aguanta mejor que la pechuga |
| Caldo de pollo / puchero | 25-30 min | Sale un caldo con cuerpo en media hora |
| Pulpo (1,5-2 kg) | 15-20 min | Déjalo enfriar dentro; luego a la gallega |
| Arroz blanco | 5-7 min | Libera la presión rápido para que no se pase |
| Patatas enteras medianas | 8-12 min | Para ensaladilla o guiso, según tamaño |
| Patatas en trozos (guiso) | 5-8 min | Añádelas al final para que no se deshagan |
| Garbanzos SIN remojo | 45-55 min | Sale, pero no compensa: pon el remojo la noche antes |
Compáralo con el fuego normal: unos garbanzos que en la olla destapada piden 3 horas se hacen a presión en unos 40 minutos contando lo que tarda en coger presión. Ahí está el ahorro que verás más abajo.
Casi todos los sustos vienen de llenar la olla mal. Solo hay que memorizar dos límites:
Esta regla enlaza directamente con el tamaño que te conviene comprar. No compres pensando en el día que hagas cocido para doce si sois dos: una olla enorme llena a un tercio cuece peor y tarda más en coger presión. Al revés tampoco: quedarte corto te obliga a cocinar en dos tandas.
Si cocinas para toda la semana o haces el cocido de domingo para la familia entera, una olla grande como la Orbegozo HPL 12070 de 12 litros en acero inox 18/10 te da margen de sobra; para el día a día de dos personas se te va a quedar grande. Piensa en tu olla habitual, no en el récord de comensales.
Terminado el tiempo, apagas el fuego. Pero la olla sigue con presión dentro y hay tres formas de soltarla. Elegir mal es lo que hace que la comida se pase o que salpique.
Norma de oro: no intentes abrir la tapa hasta que el indicador haya bajado del todo y no salga nada de vapor. Si la tapa se resiste, es que aún hay presión. Nunca fuerces.
El ahorro es sencillo de entender: al cocer por encima de 100 ºC en menos tiempo, tienes el fuego encendido muchos menos minutos.
En euros, y sin inventar cifras: si haces legumbre una o dos veces por semana, el ahorro de energía va sumando mes a mes. Y hay un extra que no se mide en dinero: recuperas la mañana del domingo.
Aquí está el error que más devoluciones causa: comprar una olla que no funciona en tu cocina. Antes de nada, mira tu fuego.
Si tienes placa de inducción, la olla tiene que ser apta para inducción (base con material magnético). Truco de casa: acerca un imán a la base; si se pega, funciona. Si no, no la enciendas ni lo intentes. Si aún dudas entre placas, tenemos una guía sobre inducción o vitrocerámica que te aclara qué te conviene.
Esto casi nadie lo cuenta y por aquí importa. En muchos cortijos y casas del Almanzora se cocina con butano o gas, y ahí la olla a presión de siempre va perfecta: cualquier olla inox o de aluminio funciona sobre llama, no necesita ser "apta para inducción". Si cocinas con bombona o quieres un fuego extra para el día del cocido, un hornillo de gas portátil Orbegozo FO 1700 te resuelve sin obras. Y si estás pensando en dar el salto a la inducción, una placa de inducción Infiniton de dos zonas te deja probar sin cambiar toda la cocina, eso sí, cambiando también la olla si la que tienes es de aluminio.
Una olla a presión bien cuidada dura veinte o treinta años. Lo que falla no suele ser la olla, es la goma. La junta (el aro de silicona de la tapa) es una pieza de desgaste: con el calor y los años se reseca, se agrieta y deja escapar el vapor, y entonces la olla "no coge presión" y la gente cree que se ha estropeado. No: solo necesita junta nueva.
Si tu Orbegozo empieza a soplar por los bordes, lo más probable es que solo necesite el recambio de junta de silicona Orbegozo, compatible con varios modelos de la casa. Antes de tirar la olla, cambia la goma: en la mayoría de casos vuelve a cerrar como el primer día.
Las ollas modernas llevan varios sistemas de seguridad: válvula principal, válvula de seguridad secundaria y un cierre que no deja abrir mientras haya presión. Los sustos de antaño venían de ollas viejas mal mantenidas y de errores de uso, no del cacharro en sí. Los más comunes:
Respeta esos seis puntos y la olla a presión es, con diferencia, uno de los cacharros más seguros y agradecidos de tu cocina.
Somos una tienda familiar de Albox, en el Valle del Almanzora, desde 1923. Cuarta generación vendiendo menaje y electrodomésticos, así que de ollas a presión sabemos por oficio, no por folleto: hemos visto pasar las de tornillo, las rápidas y ahora las eléctricas, y sabemos cuál le conviene a cada cocina de por aquí, incluidas las de butano. En catálogo tenemos sobre todo olla clásica grande de acero inox; si buscas una rápida o una eléctrica concreta, pregúntanos por disponibilidad.
Lo que puedes esperar de nosotros: consejo honesto (muchas veces lo que necesitas es una junta de tres euros, no una olla nueva), garantía legal de 3 años como marca la ley y 14 días para devoluciones. Una olla a presión es menaje, así que tiene envío nacional gratuito a partir de 49,99 €. Para electrodomésticos grandes hay financiación Santander Consumer que se tramita en la tienda física de Albox con cita previa. Y si tienes una duda rápida antes de comprar, escríbenos un WhatsApp al 625 325 295 y te contamos sin compromiso.
Con remojo de la noche anterior, entre 18 y 25 minutos a presión en una olla rápida (algo más en una exprés clásica). Para cocido, con la carne y el resto, cuenta unos 30 minutos. Sin remojo se puede, pero sube a 45-55 minutos y no compensa.
Desde que la olla coge presión, es decir, cuando la pesa empieza a bailar y a silbar o cuando el indicador de color sube del todo. No desde que la pones al fuego. En ese momento bajas la llama y empiezas a contar los minutos.
Como máximo hasta 2/3 de su capacidad contando comida y líquido. Y solo hasta 1/3 con alimentos que espuman o crecen, como legumbres, arroz o pasta. Pasarse de ahí es la causa más común de que la válvula se atasque.
No. Solo sirven las que tienen base ferromagnética (normalmente las de acero inox 18/10 con base apta). Las de aluminio sin base especial no funcionan en inducción. Truco: si un imán se pega a la base, vale para inducción; si no se pega, no.
Lo más habitual es que la junta de silicona esté reseca o agrietada y deje escapar el vapor, o que la válvula esté atascada con restos. Antes de pensar que la olla está rota, límpiala bien y cambia la junta: suele resolverse con un recambio barato.
Bien usada, no. Las modernas llevan varias válvulas de seguridad y un cierre que impide abrirlas con presión dentro. Los sustos vienen de llenarlas de más, no limpiar la válvula o forzar la tapa. Respetando el llenado y el mantenimiento, es de lo más seguro de la cocina.
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