¿Muy grande?
Reparto + montaje local
¿Muy grande?
Te lo llevamos y lo montamos en el Almanzora
Un miércoles de febrero salimos con el furgón camino de un cortijo entre Albox y Arboleas. Detrás llevábamos una placa de inducción de cinco fuegos con zona flex, de esas que la clienta llevaba semanas mirando. Cocina nueva, hueco perfecto, enchufe donde tocaba. Conectamos, encendimos dos zonas, le dimos al booster para enseñarle lo rápido que hervía el agua y, en mitad de la demostración, saltó el diferencial y se quedó la casa a oscuras.
No fue culpa de la placa. Aquel cortijo tenía 3,45 kW contratados, la potencia de toda la vida en muchas casas del campo del Almanzora, y la inducción, cuando le pides caña de verdad con varias zonas al máximo, tira mucha potencia de golpe. Esa mañana resume bastante bien el dilema real cuando toca cambiar la cocina: la inducción es más rápida, más segura y gasta menos, pero necesita menaje adecuado y una instalación que aguante; la vitrocerámica es más barata de comprar, sirve con cualquier olla y no te da sorpresas con la potencia. Vamos a verlo con números de 2026 y con lo que vemos cada semana instalando placas por el valle.
Si tienes prisa, aquí lo tienes de un vistazo. Debajo desarrollamos cada punto.
| Criterio | Inducción | Vitrocerámica |
|---|---|---|
| Consumo | Aprox. 20-40% menos (calienta solo el recipiente) | Mayor (calor radiante, mucha pérdida por disipación) |
| Velocidad | Muy rápida (hierve 1 L en bastante menos tiempo) | Más lenta (tarda en calentar y en enfriar) |
| Seguridad | Alta: apenas se calienta la superficie, corta al retirar la olla | Menor: queda caliente mucho rato (testigo "H") |
| Precio de compra | Desde ~200-250 € (básica); +400 € con flex/booster/wifi | Suele ser algo más barata |
| Ollas compatibles | Solo menaje ferromagnético (si el imán se pega, sirve) | Cualquier olla de fondo plano |
| Limpieza | Más fácil (los derrames no se carbonizan) | Cristal liso, pero se pega más al estar caliente |
| Instalación | Pide más potencia instantánea: revisa el cuadro | Menos exigente con la potencia contratada |
En dos líneas: si cocinas a diario, quieres ahorrar y tu instalación aguanta, inducción. Si buscas gasto de compra ajustado, no quieres cambiar de ollas o tienes poca potencia contratada y no piensas ampliarla, vitrocerámica. Puedes ver todas las opciones en nuestra colección de encimeras.
Es la razón principal por la que tanta gente se pasa a la inducción. Según estimaciones del IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), una placa de inducción consume aproximadamente entre un 20% y un 40% menos que una vitrocerámica para hacer lo mismo. El motivo es físico y fácil de entender:
Dicho en cristiano: con la vitro pagas por calentar la placa, la cocina y de paso la olla; con la inducción pagas casi solo por calentar la olla. Esa diferencia es la que ves al final del mes.
El ejemplo que mejor se entiende es hervir un litro de agua:
Multiplica eso por los cafés, la pasta, el arroz, el potaje de los domingos y las lentejas de toda la semana, y la diferencia se nota.
Ponte un uso de 2 horas al día, 5 días a la semana, con un precio aproximado de 0,12 €/kWh. Con esos números, y siempre como estimación aproximada que depende de tu tarifa y de cómo cocines, saldría algo así:
Son unos 30 € anuales de diferencia en ese escenario. En una cocina intensiva —familia grande, se cocina mucho y a diario— la diferencia puede rondar los 10-15 € al mes. No es una fortuna, pero a lo largo de la vida de la placa se acumula, y va sumando al ahorro de tiempo, que también cuenta. Son rangos orientativos: tu factura depende de la tarifa que tengas contratada y de tu manera de cocinar, y nadie puede darte una cifra exacta sin conocer tu caso.
Este es el punto que más disgustos evita, sobre todo en el campo del Almanzora, y por eso lo tratamos aparte. La inducción es más eficiente en consumo total, pero pide más potencia de golpe. Por el valle hay muchísimas casas con 3,45 kW contratados, porque durante años, con una vitro antigua o con bombonas de gas, esa potencia daba de sobra. Cuando metes una placa de inducción moderna de varias zonas y la pones toda a tope a la vez, esa potencia puede quedarse corta y el diferencial salta para protegerte. No es un fallo: es el sistema haciendo su trabajo, como le pasó a la clienta del cortijo.
La buena noticia es que casi todas las placas de inducción decentes traen un gestor o limitador de potencia: le dices al aparato el máximo que puede consumir y él reparte entre las zonas sin pasarse. Con eso, muchas familias cocinan perfectamente, porque en el día a día casi nadie usa las cuatro zonas al booster a la vez.
Antes de recomendarte una placa, esto es lo que miramos nosotros y lo que puedes mirar tú:
Si tienes 3,45 kW y no quieres tocar el contrato, una inducción Benavent IBB360 de 3 zonas o una Infiniton IND-230N de 2 zonas de 30 cm, más compacta y económica, son opciones muy razonables porque no exigen tanto de golpe. Si quieres potencia de sobra y tienes buen cuadro, la Artica AEI6024 de 4 fuegos y 8100W con booster va sobrada.
La vitrocerámica sirve con cualquier olla de fondo plano. La inducción necesita menaje ferromagnético, y la prueba del imán zanja la duda en un segundo: si se pega a la base, esa olla vale. Muchas ollas de acero inoxidable, hierro fundido y esmaltadas ya lo son; las de aluminio, cobre o cristal normalmente no. Existen discos adaptadores para usar ollas no aptas sobre inducción, pero pierden buena parte de la eficiencia y del calentamiento rápido, así que como apaño puntual valen y como solución permanente no los recomendamos. Si compras inducción y descubres que la mitad de tus cacharros no valen, cuéntalo en el presupuesto: renovar sartenes y ollas también cuesta.
La inducción es más segura: la superficie apenas se calienta (solo por el calor que le devuelve la olla), corta cuando retiras el recipiente y se enfría enseguida. La vitrocerámica queda caliente mucho rato después de apagarla, y por eso deja encendido el testigo "H" de calor residual. Si en casa hay peques, es un punto de peso a favor de la inducción.
Ambas son de cristal liso, así que se limpian fácil comparadas con el gas de antes. La inducción gana porque, al no ponerse el cristal tan caliente, los derrames no se carbonizan pegados: un paño y ya. En la vitro, lo que cae sobre la zona caliente tiende a tostarse y cuesta más quitarlo.
Un detalle muy nuestro. El agua del Almanzora es dura, con mucha cal. La cal no afecta al funcionamiento de la placa, ni de la inducción ni de la vitro. Lo que pasa es que, al limpiar el cristal con agua del grifo, cuando se seca deja marcas blanquecinas que quedan feas sobre el negro. La solución es una tontería: pasa un paño con un poco de vinagre o con un limpiacristales específico para placas y desaparecen. Nada de rascar ni de productos raros; es cuestión de la última pasada al secar.
Para este perfil, la inducción Hisense HI6352BSCE de 5 fuegos con zona flex es una opción muy completa cuando cocinas mucho y con ollas grandes.
Para este caso tenemos la vitrocerámica Candy CH63CC/4U2 de 3 fuegos y 60 cm táctil o, si el hueco es pequeño o quieres un módulo domino, la Candy CH63DCC de 3 fuegos y 30 cm.
Somos una tienda familiar de Albox, fundada en 1923, ya en la cuarta generación con Antonio Martínez Rosado al frente, y miembros de Toy Planet. Llevamos cien años vendiendo a nuestros vecinos, así que preferimos que vuelvas contento a colocarte una placa que no encaja en tu casa. Con la placa no nos limitamos a venderte la caja: vamos con nuestro furgón propio, medimos el hueco, revisamos el cuadro eléctrico, instalamos la placa y te la dejamos funcionando y configurada, con el limitador ajustado si hace falta. Eso es lo que ofrecemos:
Nos tienes en la tienda física, en Avenida 28 de Febrero s/n, Albox. Si quieres que te asesoremos sobre qué placa encaja en tu cocina y tu instalación, escríbenos por WhatsApp al 625 325 295 y lo vemos. Por cierto, la clienta del cortijo se quedó con la inducción de cinco fuegos: le ajustamos el limitador a su potencia contratada, le explicamos a usar el booster de una zona cada vez y desde entonces cocina sin que le salte el diferencial. Informar bien vale más que vender rápido.
No, gasta menos. Según estimaciones del IDAE, la inducción consume aproximadamente entre un 20% y un 40% menos que la vitrocerámica, porque calienta directamente la olla y no desperdicia calor. Lo que sí necesita es más potencia instantánea cuando la pones a tope, que es distinto del consumo total.
Solo si son de base ferromagnética. La prueba es sencilla: acerca un imán a la base de la olla; si se pega, sirve. Muchas ollas de acero inoxidable, hierro fundido o esmaltadas ya valen. Las de aluminio, cobre o cristal, normalmente no. Los discos adaptadores existen, pero pierden eficiencia y no los recomendamos como solución permanente.
Porque la inducción pide mucha potencia de golpe y en muchas casas de campo del Almanzora se tienen 3,45 kW contratados. Si usas varias zonas al máximo con el booster, superas esa potencia y salta el diferencial. La solución es ajustar el limitador de potencia de la placa o valorar subir un escalón la potencia contratada.
Es una estimación que depende de tu tarifa y de cuánto cocines. Con un uso de 2 horas al día, 5 días por semana y un precio aproximado de 0,12 €/kWh, saldría del orden de ~124 € al año con inducción frente a ~155 € con vitrocerámica. En cocinas muy intensivas, la diferencia puede rondar los 10-15 € al mes.
Sí. La superficie de la inducción apenas se calienta (solo por el calor residual que le devuelve la olla) y corta cuando retiras el recipiente, además de enfriarse enseguida. La vitrocerámica queda caliente mucho rato después de apagarla, por eso muestra el testigo "H" de calor residual.
No afecta al funcionamiento de la placa, ni de inducción ni de vitrocerámica. Lo único es que, al limpiar con agua del grifo, la cal deja marcas blanquecinas sobre el cristal al secarse. Se quitan pasando un paño con un poco de vinagre o con un limpiacristales específico para placas.
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