Un libro en marcha
Ídolos vistos del revés, campeones sin público, derrotas gloriosas y otras historias del deporte español que nadie cuenta
Título provisional: cambiará muchas veces antes de la imprenta
Veinte capítulos cortos, un deportista por capítulo, y el deporte solo como excusa para contar otra cosa. Se escribe en Albox y todavía no tiene fecha.
Los aplausos robados
Ídolos vistos del revés, campeones sin público, derrotas gloriosas y otras historias del deporte español que nadie cuenta
Veinte historias del deporte españolNinguno de los veinte es un palmarés. En todos, el deporte es la excusa para contar otra cosa: una guerra, una prohibición, un duelo, un país entero mirando hacia otro lado.
Nadal, que es diestro y es el mejor zurdo de la historia; el 12-1 a Malta; Arturito Pomar, que con doce años hizo tablas con Alekhine y acabó trabajando en Correos; Lili Álvarez, Margot Moles, Urtain, Toni Bou. El modelo, lo confieso sin vergüenza, es «Plomo en los bolsillos», de Ander Izagirre.
El más avanzado es el de Kilian Jornet, que en el libro va el segundo y ya va por la versión catorce. Salió de Sierre-Zinal, la carrera suiza que un matemático inventó en 1974 para que los mejores del mundo y los turistas corrieran el mismo día por el mismo sitio, y donde este agosto, con el menisco roto, no estuvo él.
Aquí va su arranque, tal como está hoy. El resto, cuando exista el libro.

Capítulo 2
Vista previa: el arranque del capítulo, tal como está hoy, en su versión catorce.
El bosque que rodea el refugio de Cap del Rec, después de cenar, es negro del todo. Algunas noches, no todas, una mujer sale con dos niños en pijama, y nadie lleva frontal. Andan entre los pinos contándose historias, hasta que ella los para y les hace escuchar el viento en las hojas, el fresco, el ulular de un búho. Y luego le pide a uno de los dos que lleve a los otros de vuelta a casa. Al principio van agarrados a sus piernas. Poco a poco afinan los sentidos, encuentran rastros de su propio paso, y llegan siempre.
Ya famoso, el niño lo contará con una fórmula que parece de otro siglo: aprender a ver el terreno a través de los pies. La mujer es su madre, Núria Burgada, maestra y montañera, y treinta años después lo explica sin fórmulas. Lo hacía por instinto, dice, uno muy profundo. Si el mundo de sus hijos iba a ser la montaña, tenían que «amarla, conocerla y no temerla», y la noche es cuando los colores y la luz pierden el protagonismo y uno se siente más vulnerable. No estaba jugando. Estaba enseñando un idioma.
De ahí sale el personaje, y no es una manera de hablar. Aquel refugio está a mil novecientos ochenta metros de altitud, en la Cerdanya, y su padre era el guarda. Kilian Jornet Burgada es de 1987 y de Sabadell, pero se crio allí arriba, con el bosque por patio y su hermana Naila como única compañera de juegos a esa altura. Subió el Aneto a los cinco años, y los paseos sin frontal son de esa época, hasta los diez.
Lo que otros críos aprenden con luz, él lo asimiló a oscuras.
Sigue en el libro.

Es astronomía: cuerpos que se mueven en órbitas distintas y que, un día al año, comparten el mismo cielo.Del capítulo
Los hechos de su vida deportiva parecen inventados por un niño fantasioso.

Sierre-Zinal se disputó sin él y la iglesia se llenó igual.
Un impostor administra su imagen. Este administra sus contradicciones, que es lo que hacemos las personas.
Todos quieren ser Kilian.
Las otras diecinueve
Doce de ellas, en una frase cada una. Las demás siguen en el cajón hasta que estén más hechas.
Se pierde bastante más de lo que se gana.
Y siete más, en el orden que te apetezca.
Lo último, arriba. Se actualiza cada vez que cambia algo.
Título nuevo, y por ahora el bueno: «Los aplausos robados». Viene de una frase de Ruth Beitia y era el título del capítulo doce, que pasa a llamarse «El podio de cartón». Nombra mejor que ningún otro lo que hay dentro: subcampeones, segundones, campeones que nadie reconoce por la calle y gente a la que le aplaudieron tarde o no le aplaudió nadie.
El arranque nuevo de Kilian ya se puede leer aquí, en esta misma página.
Las tres cartas del capítulo de las medallas que llegaron tarde ya están enviadas, y una de las tres personas contestó el mismo día.
El capítulo doce tiene título provisional, «Los aplausos robados», por una frase de Ruth Beitia de 2020. Y una foto de 2005 que lo cambia: Manolo Martínez llevándola en brazos por el Palacio de Deportes de Madrid, el día en que los dos ganaron medalla.
Teresa Perales ganó en Kocaeli su medalla internacional número cien. El capítulo trece se reescribe para terminar ahí.
Kilian, versión diecisiete. Un repaso de estilo a fondo y una escena que faltaba: Kilian dentro de Sierre-Zinal, con el día de 2022 en que perdió un podio por saludar al público, y tardó dos meses en saberlo.
Kilian, versión catorce. El arranque ya no es Sierre-Zinal: es un bosque de noche, contado por quien estaba allí.
Toni Bou, versión diez. Una entrevista larga en vídeo, transcrita entera, y una regla nueva para todo el libro: los hitos se cuentan en pasado, porque el libro llegará dentro de años.
Esta página.
Veinte capítulos elegidos, cada uno con su ángulo. Empieza la escritura.
La idea. Y una carpeta de recortes que no ha parado de crecer desde entonces.
Me llamo Antonio Martínez Rosado. Estudié Periodismo en la Universidad de Navarra y llevo una tienda de juguetes en Albox, Almería, y una marca de muñecas.
Escribo fichas de producto desde hace años. Este libro es lo primero que escribo por gusto en mucho tiempo, y se nota en las horas: de noche y los domingos. La idea la llevo desde hace años, y los recortes que la alimentan, desde hace muchos más.
Con los cuarenta me llegó la crisis de rigor y elegí la salida barata, correr, y de ahí sale el capítulo de Kilian. El resto sale de una envidia antigua, la que me da «Plomo en los bolsillos» cada vez que lo releo.
Si tienes una historia, una corrección o un dato de primera mano, escríbeme.
El libro está a medio escribir y va a tardar. Los apuntados sabrán antes que nadie cuándo sale y dónde.
Un correo cuando el libro exista, y ninguno más.
No. Es provisional y puede cambiar otra vez antes de la imprenta: este ya es el tercero. Los apuntados verán pasar todos.
No hay fecha. Los veinte capítulos tienen ya un primer borrador, unas 46.000 palabras, y 20 van por la segunda versión o más. Ahora viene lo lento: las cartas, las entrevistas y las comprobaciones. Si te apuntas arriba, te llegará un correo cuando el libro exista.
Ni palmareses, ni efemérides, ni hagiografías. Entran las historias en las que el deporte sirve para contar otra cosa: una guerra, una industria del dopaje, una prohibición, un duelo, un país entero mirando hacia otro lado. Y aquí se pierde bastante más de lo que se gana.
De momento, el arranque del de Kilian Jornet, que está en esta misma página. Los demás no se publican hasta que sus protagonistas los hayan leído; es la regla del libro. Según vayan pasando por ellos, irán apareciendo trozos aquí.
Sí. Primero con quienes los conocen, y al final con ellos. A cada uno le escribo antes de publicar nada y le enseño lo que digo de él. Algunos ya han contestado.
Sí, y hacen falta. El libro tiene un banquillo de historias que se quedaron fuera del corte, y seguro que faltan algunas que ni conozco. Cuéntamela en el formulario de abajo; contesto yo.
Todavía no está decidido, porque primero hay que acabarlo. Los apuntados lo sabrán antes que nadie.
Antonio Martínez Rosado. Estudió Periodismo en la Universidad de Navarra y vende juguetes en Albox, Almería. El libro se escribe de noche y los domingos.
Nada, salvo el autor. La tienda le presta la web.
Si este funciona, la idea es otro igual con deportistas de fuera de España.
El libro tiene un banquillo de historias que se quedaron fuera del corte. Si conoces una que debería entrar, o ves un error en lo que ya está publicado, cuéntamelo aquí.
También sirve para cualquier otra cosa: una pregunta, un dato, un recuerdo de primera mano. Contesto yo.